lunes, 1 de diciembre de 2014

La imaginación es un acto, no una cosa


 Trabajo Práctico de Prácticas de enseñanza con TIC

 "Si una sociedad basada en el mito de la productividad (y sobre la realidad del beneficio) sólo tiene la necesidad de hombres mutilados-fieles ejecutores, diligentes reproductores, dóciles instrumentos sin voluntad-quiere decir que está mal hecha y que es necesario cambiarla. Para cambiarla, son necesarios hombres creativos, que sepan utilizar su imaginación" Gianni Rodari, Gramática de la fantasía

      El hacer docencia y el aprendizaje se definirá cada vez más, en la medida que se pueda pensar la clase de forma diferente, la anticipemos materialmente; desde la invención,  desde la imaginación en la elaboración de dispositivos didácticos que los realicemos para abordarlos en el aula, o en el lugar que lo requiera, partiendo del interrogante, pues hay que militar la pregunta, primero porque obliga al pensamiento y segundo para dejar de lado la abducción que hace el docente sobre el estudiante, de esa forma admitiremos que desconocemos muchas de las operaciones cognitivas que realiza el estudiante en cada una de las actividades que se les propone, así evitar nuestras conjeturas y suposiciones que no tienen sustento en la realidad. En este sentido, “la posibilidad de romper con la rutina y de suscitar la curiosidad depende de nuestra determinación a observar los objetos más banales o los más extraordinarios para preguntarnos lo que podríamos hacer con ellos (…) lo que alimenta nuestra inventiva es esta atención a los materiales pedagógicos disponibles” (Meirieu, 2001:105 Citado en Coria, 2014:5)

  Traemos la voz del pedagogo francés Philiphs Meirieu para analizar en una primera instancia las distintas producciones resultantes del proyecto “Los insectos…visitan primer grao” realizado en la Escuela San José. Se puede advertir que en todas estas producciones respecto a un mismo tema pero con diferentes recursos aunque comunes para la edad de escolaridad, entonces el bricolaje estará dado a partir de los distintos recursos que se asocian en una actividad pedagógica didáctica. Me centraré, por un lado en Nanas Bichunas. Curiosidades y Canciones de Cuna. El proyecto parte desde la sorpresa, en la voz de las seños: “lo extraño, lo insólito y lo impensado” que causa o genera el saber, en este caso acerca de los insectos, sobre todo si lo asociamos a canciones de cuna que todos alguna vez escuchamos en las primeras etapas de la vida, a posteriori en la etapa de padres, la cantamos, ¿y por qué los insectos? Bueno en la medida que pensemos a los insectos. En esta etapa los insectos suelen estar cargados de sentidos asociados a lo frágil, chico, tierno entre otros, entonces si son niños y niñas de primer grado se parte desde ese imaginario, pero el proyecto va más allá se plantea una suerte de arte y ciencia ya que en el libro aparecen definiciones y caracterizaciones en los  dibujos que realizaron los chicos.

    Pensar esta actividad como un bricolaje entendiéndolo como: “todo lo que a menudo separa: la edad, la experiencia anterior, los intereses más inmediatos, así como las preocupaciones más a largo plazo” (Meirieu, 2001:123 citado en Coria, 2014: 7) Es decir que a través de este proyecto el niño enlaza canciones de cuna, una manera de hacer las cosas de su etapa anterior, jardín de infantes y los intereses más inmediatos el saber escribir, definir apropiarse, de manera temprana y proyectiva, de un discurso científico hace pensar la construcción metodológica fue pensada como un bricolaje.

    Mientras que, la experiencia “Grandes exploradores, pequeños escritores”  llevada a cabo en la Escuela Lazcano Colodrero, Córdoba, observamos una actividad diferente, desafiante y compleja. La experiencia de escritura emerge de una necesidad, de una observación, la de fortalecer el aprendizaje en el área de Lengua, apunta la nota, “Con este proyecto-que se realizó en los primeros grados-se buscó habilitar a los alumnos como sujetos capaces de tomar decisiones y, sobre todo, fortalecerlos en el ámbito del lenguaje…”  Cuando evidencian los pasos en la nota puedo advertir que con muy buen tino las docentes a cargo llevan adelante el proceso de escritura, ya que si nos preguntamos  ¿qué es escribir? Las respuestas posibles serían escribir es una actividad; escribir es una práctica; escribir es una práctica social en la que, conservando distancias entre ellas, pese a su especificidad, intervienen otras prácticas sociales. Por tanto la escritura posee tres dimensiones escribir es 1) una práctica instrumental; 2) Acto individual y subjetivo; 3) una práctica social. Estas dimensiones fueron cumplidas en la actividad. Como el proyecto es ambicioso y se plantea el trabajo con textos científicos, lo que incluye -saber cuáles son las condiciones para que un escrito se integre a un género específico, también tuvieron en cuenta la lectura previa de estos formatos discursivos “De modo que a partir de esta práctica de lectura que tuvo que ver con la “experticia” en un tema científico se generaron las condiciones…” Es decir que se puede comprobar que la secuencia didáctica fue muy bien planificada desde el punto de vista de la lectoescritura, escribir un formato discursivo, en este caso, expositivo y requiere primero saber cómo funciona ese formato, por tanto primero la práctica de lectura para poder llevar adelante la práctica de escritura.

         Para concluir, analicé las experiencias llevadas a cabo en los primeros grados a través de proyectos: “Los insectos…visitan el primer grado” y “Grandes exploradores, pequeños escritores”, pues se observó la construcción de lo metodológico, proyectos muy bien pensados, a partir de la imaginación de los y las docentes con fuertes bases epistemológicas objetivas y subjetivas, con propuestas de enseñanzas articuladas al concepto de bricolaje, invención y construcción metodológica, por ende, las experiencias fueron situadas en un contexto y un ámbito determinado, con la intervención de docentes, estudiantes, padres, madres y la comunidad educativa, en este sentido los saberes fueron vinculados cultural, educativo y socialmente.

Bibliografía consultada

Carranza, M. (2005) “Elmer. David McKee”. Revista Imaginaria Nº 160. Disponible en http://www.imaginaria.com.ar/indice-publicaciones. Fecha de recupero: 29 de noviembre de 2014.

Coria, A. (2014) Clase Nro 4: La clase imaginada: “citados a inventar”. Título Módulo. Especialización docente de nivel superior en Educación Primaria y TIC. Buenos Aires: Ministerio de Educación de la Nación

Rockwell, E. (2011) La lectura como práctica cultural: conceptos para el estudio de los libros escolares, vol, 27, núm.1, enero-junio [pdf] Brasil

Rodari, G. (2011) Gramática de la fantasía. Introducción al arte de inventar historias. Colihue/ Biblioser, Buenos Aires

 

 

domingo, 16 de noviembre de 2014

Avatares

6 de agosto 2013
 Me detuve a pensar en esas cosas que suceden desde la incertidumbre, desde lo inesperado. No me hubiese imaginado jamás cuando estudiante en el profesorado de Lengua que el espacio curricular que más escollos me tocó sortear, me iba a volver a llamar desde otro rol. Sí, Residencia y Memoria! Me envía Erica un mensaje de texto diciéndome: “Sebastián pasá por el Instituto por unas horas de Elina”. A lo que le contesto: “Hola profe! No sé nada, pero paso esta tarde, de todos modos”. Me vuelve a escribir: “Seba, Elina pidió licencia por estudios”. Mientras tanto, la intriga y la curiosidad, mientras tanto otro pensamiento comenzó a trasvasar: la especulación, si convenía una suplencia o no, movimientos de papeles, del sueldo, etc. Conviene? Me saluda la secretaria del Instituto y me dice tengo este ofrecimiento para vos es hasta el 23 de diciembre, son las horas de práctica. Finalmente, acepto esas horas y renuncio a 6 horas interinas para no estar en incompatibilidad. Vale la pena renunciar a horas interinas supuestamente más “seguras” por otras a plazo? Lo más probable y lógico es cuidar las interinas y rechazar esa suplencia, pero claro, no podía dejar pasar el desafío, aunque sea por tres meses, de aquel alumno cuestionador, temperamental, y absurdo, a convertirme en profesor de prácticas educativas, a ser responsable del acompañamiento profesional, personal, y humano hasta ahora de dos estudiantes, vaya responsabilidad! El momento más importante, el más inquietante, el culmine de los estudiantes de los profesorados, momento donde la ansiedad por alcanzar la meta cada vez más cerca, al mismo tiempo el temor de los deméritos posibles hacen que lo emocional tenga un factor determinante conductual! Así que, lo primero que hice luego de aceptar esa propuesta fue mirar mi carpeta del trayecto de las prácticas educativas y la investigación: Residencia y Memoria. No me reconozco, no. Puedo decir como en 8 de O. Girondo “yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades”. Miro hacia atrás, me digo: ese no soy yo! Al volver, mientras preparo algo para comer, abro FB, escribo algo, mientras que en la otra red me escribe un tuiter, Pablo, desde Resistencia, compañero de trabajo, viajes, algún que otro festejo, y muchas charlas, “ y qué tal? Todo bien?” Aprovecho para contarle lo de la suplencia de práctica. Responde el tuit: “Qué bueno! Te envío un material, entonces, de memoria profesional” Dale, nos saludamos!
Es tan difícil comprender el destino, siempre creí que funcionamos como el juego de flipper, arrojamos la bola de acero y de ahí en más, depende de los hongos en que esta impacte, el impactar allí tiene sus consecuencias impredecibles en sus direcciones, como el hecho de no impactarlos. Por otra parte, también se me viene a la memoria cuando adolescente en segundo año de la secundaria, ya en la escuela de comercio, tuvimos una practicante, la recuerdo a ella, muy bonita, pero también de esa época recuerdo ciertos sentidos. Me acuerdo de que me levantaba a las 6 A.M. a esa altura, se escuchaba la radio era Juanca, mi viejo levantado desde antes, para ir a la estación de servicios, escuchando el informativo de Magdalena Ruíz Guiñazú, mientras se sentía el aroma al café, la musiquita de radio mitre, el aroma a la espuma de afeitar en el baño, el desodorante de entonces, Angelo Paolo, todo eso lo reservo en la memoria, a pura nostalgia, porque mirá que los busco y nada, che!, están ahí, en la memoria, cada tanto se me aparecen en una ráfaga vertiginosa y desaparecen, el café de ahora no tiene ese mismo aroma, menos la espuma y los desodorantes no se fabrican más, ni radio mitre, ni Magdalena son aquellas, lo peor, lo terrible es asumir que yo no soy aquel! Bueno me fui siempre me pasa que me voy, pero cuando me doy cuenta vuelvo, decía que teníamos una practicante, y bonita!, recuerdo lo que nos enseñaban en la escuela de comercio, de entrada la carta epistolar, seguíamos con solicitud, con cartas comerciales, para variar análisis sintáctico de oraciones!
Saben qué? Más acá en el tiempo, convertido en estudiante de nivel superior, deseaba para cuando terminé mis estudios llegar a enseñar allí, el instituto era una suerte de “Meca” claro, quería trabajar allí, soñaba con ello. Me recibo en el mes de agosto y ya en el mes de septiembre de ese mismo año, me llaman del Instituto, a René lo becaron un mes en un proyecto en Cuba y me tocó suplirlo en algunas horas, era todo un desafío porque me convertí en el profesor de mis compañeros, prueba superada! Ya en las últimas clases de aquella suplencia, salgo del curso camino por el pasillo, la encuentro a Adela, me saluda sigue su dirección, yo la mía, al momento que escucho “Pará, Seba!” Vuelvo hacia ella, y ella hacia a mí: A vos te necesito, te animás a agarrar unas horas de Competencia Comunicativa, en Samuhú? Interinas, eh? Juro que no dudé, ahí nomás dije que sí! Rápidamente llegué a la “Meca”. A todo esto, mis deseos por entonces era poder estudiar en la Universidad! Legitimar conocimientos académicos. Así que, me anoté para una beca de posgrado que convocó el INFoD, envío los papeles, a soñar con estudiar en “la tierra mística”, al mes recibo un mail, cerca del mediodía, del INFoD, en el cual me preguntaban por el número de caja de ahorro, una cosa así, yo decía la pegué, para qué quieren el número de caja si no me van a becar? Todo indicaba que sería un becario de la UNR, entonces salí a todo trapo de casa al banco, llego hablo con un empleado bancario, le pregunto por esos números que me preguntaban en el mail y de la alegría y felicidad comencé a contarle que me becaron para una maestría, etc. El tipo, pobre!!! Qué podía importarle a él?, se esforzaba por empatizar, yo me daba cuenta de tal esfuerzo, pero poco me importaba su devolución, solo quería contarlo, expresar mi felicidad! Dicho y hecho, envío un mail con el número al INFoD, a las dos horas responden confirmándome la beca!
Me volé de nuevo, pero vuelvo para terminar ya, el caso es que hay movimiento, hay desafíos, de eso nomás se trata parece, andamos de un lado para otro, quizá esto no sea más que una excusa para escribir ciertos episodios, ahí vamos por la vida, a decir de Fito “y eso que espera en tu corazón, y eso que espera salir, y eso que espera en tu corazón tal vez te hará feliz” ♫ ( escribí de un tirón, exijo una suerte de licencia poética)

domingo, 10 de agosto de 2014

Cosas de la esuela y la carta de Melina


La carta de Melina, ya la había compartido en facebook, pero ahora la traigo acá:
Estaba buscando un papel importante entre mis libros, pues hay papeles que los guardo adentro de los libros, más que nada por puro pragmatismo ya que, soy bastante desordenado, entonces sé que ese tipo de papeles estará en algún libro. Y en el libro de Thomas Hobbes, Leviatán, encontré uno, dobladito en cuatro, un papel, una hoja de carpeta de secundaria. Cuando lo abrí y lo leí, mientras tanto sonreía, me acordé de varias cosas: por una parte, cuando trabajaba en La Clotilde, los viajes, profesor novato, me asignan un 8vo año, la preceptora mientras me acompañaba me decía en este curso son terribles, tené mucho cuidado porque son violentos, cualquier cosa avísame. Pensé que era mero prejuicios sobre los chicos. Me presenté, y nada ni cinco de pelota! Hacían lo que querían, mientras explicaba y preguntaba cosas de la materia, me contestaban con preguntas tales como: ¿profe, ud va al boliche o a la bailanta? ¿Vamos a hacer una joda? No contesté, miraba y sonreía nada más. Algo de desconcierto me invadía. No hice caso a ninguno de los próceres de bronce de la pedagogía, saqué a dos alumnos del curso porque ellos insistían en que no querían hacer nada, entonces los liberé, no había obligación alguna de estar donde ellos no quisiesen, les abrí la puerta y les dije que estaban libres. Uno de los dos, lo supe después era Melina, “la líder ‘negativa’ del grupo”. Por tanto, ordené más o menos intercambiando a los alumnos de los lugares habituales, bueno, nada daba resultado pero aún en ese caos medianamente se podía trabajar, luego de treinta días en donde yo me levantaba a las cinco de la mañana para tomar el colectivo de las seis y volver en el colectivo que pasa a las 20, porque tenía una suplencia de treinta y seis horas turno mañana y de la tarde, por tanto me convenía quedarme ahí todo el día, la paciencia se me venía agotando. Me acuerdo de que el hecho ocurrió un lunes. Me quisieron hacer “la despedida”, algunos se hacían los dormidos, otros se jactaban que vinieron sin dormir a la escuela porque en la noche estuvieron en la bailanta, bueno realmente, ese día “se me salió la cadena” cuando en el curso se sentían las carcajadas, se tiraban de todo. Ese día había organizado un taller de lectura y escritura, imposible, así que en un determinado momento, me cansé y les llamé la atención, me mostré enojado Les dije, con un tono de voz muy autoritario, que si ellos pensaban que llamando la atención de esa manera iban a lograr algo, con todo lo que estaban haciendo para no dar clase se equivocaban muy feo, porque yo no era el destinatario de sus insultos y de nada de lo que ellos hicieran me iba afectar, así que direccionen sus quejas, sus reproches a quien corresponda. Luego, alcancé un libro de cuentos cada uno, dije que escribieran un cuento basándose en el que leyeron, o lo que quisieran, una esquela, una carta, un correo electrónico lo que fuese el tema era que tenían que escribir y así fue. Recogí todos los cuentos y les dije que se los voy a dejar a su profesora, titular. Al tiempito, me puse a ver qué hicieron! Y Me encontré con uno muy particular, no escribió un cuento, sino una carta. Me la guardé para mí. Así que la comparto (textual):
“La Clotilde, Chaco 10/9/07
Querida Mamá:
Hoy tengo la oportunidad de escribirte estas líneas, para decirte que a pesar de las peleas que tuvimos, te sigo queriendo igual, y siento que me haces falta, te pido perdón si te dije algo que te ofendiera, pero tenés que entenderme mis momentos de nervios.
Últimamente me siento sola y es por eso que te necesito más que nunca, necesito que vuelvas conmigo y pasar los momentos perdidos y olvidarnos lo ocurrido. De todos modos quizás nuestra relación no sea la misma, pero te puedo asegurar que voy a hacer lo posible, sos mi madre y me trajiste al mundo, pero, cuando te has marchado mi vida cambió ahora soy rebelde y yo estoy completamente segura que mi problema es la falta de un abrazo tuyo, de un beso, de un consejo, es por eso que te espero con mis brazos extendidos. Nada más, espero que me entiendas, gracias tu hija…
P/D
Tú que puedes vuélvete
Te digo ahora llorando
Que tus hijos o los que tienes
Acá te estamos esperando…”
Podríamos ahondar en las cuestiones emocionales, ya que se ven profundas, pero el caso es que al indagar esta carta, vemos claramente que Melina tiene incorporada la estructura textual de la epístola, la redacción es clara y cohesiva, coherente y la finalidad podríamos inferir desde la pragmática que ella me quería contar su dolor, de alguna manera. La estructura textual de la poesía, sus versos riman véase la posdata, salvo que utiliza el tú, en lugar del vos y algunos problemas en la puntuación, conjugación verbal, etc. Generalmente, por su conducta esta clase de chicos y chicas quedan en la banquina de la escuela por una moral normalizadora. Sin lugar a dudas la escuela como tal está en crisis, y el cambio debería empezar por liberar a los y las estudiantes: que cuenten, escriban y que hagan lo que ellos quieren y que los profesores/as sean los que adviertan lo que subyace en ellos.
 
 
 

sábado, 22 de junio de 2013

La protesta universitaria


 

“ Que todo en el universo, el mundo, la sociedad, el sujeto, lo real, esté sometido a la forma de
conflicto(...) Lucha = solamente = medio por el cual los débiles triunfan sobre los fuertes”
ROLAND BARTHES. (Lo Neutro).

No; no insistas. Les dije a todos: me defendí nada más. Definitivamente, nadie me cree. ¿Vos me creés? No pude con los profes, son muy jodidos; no sabés lo que son. Nunca te metas en la Universidad, esa que está por 9 de Julio y Caseros. Vos no te imaginás lo que hacen ahí, te muelen como en una máquina de triturar carne, pero ellos son los patriotas de “la excelencia educativa“. ¡Son una cosa inexplicable!
Ese día me purifiqué. Creo que vivo con principios éticos y valores morales. ¿Qué creés que hice ? Fue un dilema. No tengo intención de engañarte.
Lo que ocurrió fue un cacerolazo, igualito al del 20 de diciembre a De la Rúa, poco menos. ¿Vos creeis que a los profesores les importa? Nooo; no les importa nada, mas sí su sueldo. Yo los veo cuando se acerca fin de mes hablan entre ellos ¿viste? Sí; dicen que el gobernador dijo, porque antes había dicho el presidente que el FMI hubo contemplado el índice del riesgo país para que la Argentina pueda salir de la postergación económica iba a autorizar un crédito exclsivo para el pago de sueldo a los docentes. Ellos, los docentes y te lo juro, se parecen a los periodistas, lidian entre ellos por quién trae primero la noticia: platita, platita, se cuentan unos a otros que van a cobrar en quebrachos algunos putean, de lo más lindo, claro, prefieren los lecops o bien pesos .
Yo los odio a ellos porque dicen y hacen lo que quieren ¿Y las clases? Qué van a dar clases, apenas cumplen horarios y empiezan con sus discursitos artificiales y blablabla.

Hacen eso para no trabajar, seguro, son atorrantes, pufff. Además quieren que se los trate como a unos filósofos. Viven en una nube de pedos y eso no es nada porque hay que verlos a los masculinos que pretenden ser el Brat Pitt de la clase y son unos viejos de mierda, son recalentones y las pendejas: entre ahhh y uhhh viste el profe cómo me miraba, bahh unas boooludas.
 No aguanto más. Para el colmo, semiótica es ad infinutum.
Estoy en clase todo el tiempo pensando boludeces. El otro día en la clase, del gordo arrogante, ese, muy despreciable, y que nosotros les decimos por lo bajo “ las babas del diablo” porque todo el tiempo calentonea con Alexia y la Alexia se hace la estúpida y para colmo habla como una nena “ naaa entendí profe, mee puade explicá” Y el gordo no puede simular las ganas que le tiene la mira como si fuera un carnicero afilando su cuchillo, bueno este gordo baboso nos había pedido que analicemos el cuento “Hombre de Esquina Rosada”, de Borges, también que identifiquemos los signos. Yo ese día leí un epígrafe que me gustó, nunca voy sin leer, si no ni voy a la facultad, me quedo en mi casa; no soy de hacer papelones. Bueno me fui, pero vuelvo, el profesor ese día entró a clase, siempre altanero con un lenguaje retorcido. Para que veas lo cito textual, porque yo grabo todas las clases, eso lo que tengo. No bien entró saludó como siempre: “ Bienvenidos alumnos a la paranoia”, así decía, luego de su risita altanera, “jejeje.”
Yo siempre digo que este profe es una suerte de alienación semiótica. El gordo nos tiene hartos a todos con Borges, ¿viste? que para mí fue un gran escritor sino el mejor ( no el mejor fue Cortázar) pero los boludos estos, nos hacen sentir odio por Borges por todas las pavadas que dicen que él.
 Vos sabés que nadie entiende esta materia, ¿qué vas a entender si viste lo que es? Luego preguntó en la clase por unos signos del cuento, algunos dijeron el cuchillo, la moneda, la luna y cuando mencionaron el espejo, el gordo se exaltó.
¡ Yo no te puedo explicar cómo! - dijo: “Bieeeen! bien el espejo es el signo más importante que existe en este cuento, quería llegar a esto para demostrarles cómo se estructuran los sentidos en el relato. Y si logramos entender esta estructura, también podemos estructurar los signos sociales ¿se entiende? Para Borges, esa imagen que funciona como espejo se repliega sobre sí misma direccionándola hacia la reflexión. Para que se entienda veremos como ejemplo ¿todos leyeron, no?”
Todos los alumnos contestamos con silencio aturdidor ¿no me crees? Es un bodrio esta clase: “Sigamos alumnos El corralero lo insita a un duelo de cuchillos a Rosendo, he ahí otro signo el cual hacía mención el compañero”. Lo señaló a Guido quien no hacía otra cosa más que comer, beber y cagar libros.
 El profesor siguió : “Ahí en ese momento Rosendo Juárez se ve en la imagen del Corralero entonces reflexiona acerca de su identidad y de su carácter de malevo y de matón; al ver semejante imagen desea salir de ese camino y reasentarse de otra forma en otra sociedad y partió. Por ello lo tratan de cobarde. Ahora en el plano social cuántas veces nosotros nos vemos en otra persona, lo que les quiero decir es que cuando vemos alguna actitud que es propia pero que la distinguimos en los demás, en los amigos, hermanos, por ejemplo, nos disgustamos con ellos pero, en realidad, es que nosotros nos vemos en el espejo a nosotros mismos. ¿Se entiende? la función de este signo”.
Yo no podía creer la sucesión de necedades que decía este señor y ahí nomás, lo refuté más que con fundamentos con la fluidez de un pensamiento enmarañado por el tenor de esas habladurías y por el odio a ese profesor porque al escritor yo lo idolatraba, entonces –dije- profesor, esto no funciona como usted, dice en la vida social. Cómo se enervó, me sentenció: “Mirá Gonzalo voy a ser borgeano en la respuesta: no hables al menos que puedas mejorar el silencio”. Con semejante frase no sabía qué decir y dejé manar mis ideas y expresé: no se enoje profesor, lo que yo interpreto es que el espejo puede funcionar en lo textual y en lo pictórico pero no en la vida extra-literaria pues, la estructura social es compleja, dinámica y mutante. No está dominada por el plan de un escritor. Somos seres humanos de carne y hueso cuyos planes es vivir al trote, como lo plantea la sociedad capitalista, claro. Para rematar, - dije- seré borgeano también, en mi respuesta pues, Borges decía: “Estoy solo y no hay nadie en el espejo”. Como verá profesor lo que se quiere decir es que, ni siquiera cuando yo me miro al espejo es mi imagen real, menos aún, voy a verme en otra persona. Lo que me parece es que este escritor era bastante contradictorio con sus signos. ( yo había leído el poema No hay nadie en el espejo, que Borges lo escribió cuando quedó ciego pero yo con tal de llevarle la contra al tipo cambié el sentido al poema) Y bue... cuando escuchó esto ¡ayy mamita! ¡Vos viera la cara que puso! -Me contestó: “¡Por favor alumno no sea vago, y estudie!” Yo que nunca me callo, desembuché: ¡profesor, le agradezco su buena intención pero, mi vida laboral la manejo yo, muchas gracias, ahora yo digo lo mismo a Usted trabaje que se pasa la clase. El semiótico no sabía qué hacer ni decir. El profesor me amenazó. Se fue de la clase, largando espuma por la boca.
Yo no sabía qué hacer, entonces, pensé: la única que me queda es presentar una denuncia escrita al rector y decirles a mis compañeros que fue él quien me denunció. Así ellos pueden sostenerme. Dicho y hecho, al rato todos vinieron a darme el apoyo es más estaban dispuestos a hacer un cacerolazo, con pancartas, quemas de gomas, así todo lindo
 Yo sabía que el día en que el rector me iba a llamar para ratificar o rectificar mi postura, lo que no sabía que al profesor también lo convocaría Nos cito a los dos, al otro día a las dieciséis.
 Nos encontramos en la rectoría que para mí este sector era tierra mística. El profesor llegó sudado a paso abreviado al escritorio, con aspecto funesto, compenetrado con sus manos. Nos sentamos uno al lado del otro frente al rector, un tal Joaquín Sandrini, dicho sea de paso un hombre de “valores democráticos”.-El rector nos dijo- tienen que dejarse de payasadas, el profesor a dar clases, y vos a estudiar, cada uno en su rol, nada de quejas ni justificaciones. Ahí mismo rompió la denuncia. Cuando esto ocurrió se escucharon ruidos desde afuera. Eran mis compañeros con pancartas, cacerolas y cucharas, tapas de ollas, ¿qué sé yo cuántas cosas más? Un brete de aquellos, no te imaginás. El rector me preguntó quiénes eran los que estaban alborotados. Yo me hice su lacayo, me fui caminando hacia la ventana y allí los vi a todos, para el colmo, cruzaban por el caminito los de economía que se acoplaron a los de semiología y todos, che, meta cantar ¡Qué renuncie! ¡qué renuncie! ¡ Que se vayan todos! ¡Que se vayan todos! Así toda la hora.
El rector me miró, en sus ojos observé los signos de interrogación, entonces- dije- haciéndome el tonto: rector yo no tengo la menor idea de los partidos políticos, ni siquiera estoy afiliado a alguno, soy independiente, pero parecen que son los zurdos de la Franja Morada. Ahí nomás, Sandrini largó una carcajada – dijo- ¡ Los de la Franja Morada son radicales y de mierda! Ellos siempre se venden de moralistas y creen que con eso ya está. Son unos tarados. Luego, nos dijo- ustedes creen que los atrevidos estos van hacer algo, con esa protestita. No, de ninguna manera, señores. Déjenme, yo les voy a dar protesta, los voy a denunciar a la justicia por destrozos o por atentar contra las instituciones y se terminó el problema. Yo le di la razón al rector y agregué: imagínese, señor rector, si cada vez que tenemos un problema vamos hacer una protesta, ¡qué sería de nuestro país!
 Y así fue no quedó nadie, ni el Guido que era de lo mejorcito. El profesor, pobre renunció. Me dolió mucho su partida porque era un pelagato, creído pero algo aprendías... ocurre que él vivía en un universo imaginario que ni él conocía. Ahora, me comentaron que hay una profesora, Miriam Lago dicen que es “andrógina”, pero a mí no me interesan las invenciones. Me quiero recibir lo antes posible, después de todo no es tan malo ser profesor. ¿Seba, vos crees que hice lo correcto?
 -Sí, boludo mañana seguimos hablando. Apagué el teléfono.

 
 

domingo, 5 de mayo de 2013

El fracaso de la escuela


Como ya lo anuncié en el título voy a hablar de la escuela. Yo había leído la frase de Foucault, pero no estoy seguro que de él fuera su autoría, la frase decía algo así: “todo filósofo, todo investigador debe analizar lo obvio” …  Ob: en frente, vio: camino, o sea, analizar el camino de en frente, eso que está ahí frente a nuestros ojos.
La escuela  tal así como la conocemos tiende a transformarse, a cambiar su orden escolar, y por qué no pensar hasta podría dejar de existir en los próximos cincuenta, cien o doscientos años, pensar también que mutará en escuelas elitistas inaccesible al común de los ciudadanos. Sí, insisto la escuela  puede llegar a desaparecer, lo que no desaparecerá es la educación, ya que es inseparable del ser humano. La escuela con sus rituales, con sus prácticas de control social, de construcción de ciudadanía está fracasando, un fracaso con alevosía frente a los poderes fáticos, frente al pensamiento binario, de corte neoconservador. O como dice Galeano: “el colonialismo visible te mutila sin  disimulo, te prohíbe decir, te prohíbe hacer, te prohíbe ser. El colonialismo invisible, en cambio, te convence de que no se puede decir, no se puede hacer, no se puede ser”. Por eso  es necesario zambullirse en las profundidades de la escuela, su estructura, su ritmo, su transmisión, el sociólogo británico Basil Bernstein, decía que para saber la estructura profunda de una práctica institucional hay que interrogarse por lo que prohíbe. Si queremos comprender cómo funcionan las estructuras de producción, transmisión y control del conocimiento. Sólo así conoceremos sus límites y, por tanto, las reglas básicas de su funcionamiento. Indagarse sobre esto en la escuela es indagarse sobre lo que se hace de y en ella, Jorge Larrosa en una conferencia señaló que: “Lo que nosotros hacemos, cada día, es escribir y leer, hablar y escuchar. Y podríamos decir, a partir de ahí, que el conformismo lingüístico está en la base de todo conformismo, que hablar como Dios manda, y escribir como Dios manda, y leer como Dios manda es, al mismo tiempo, pensar como Dios manda”. Recordemos que en la antigüedad los esclavos tenían derecho a transmitir habladurías, chismes, a cantar, pero no a decir algo serio sobre su esclavitud; ello estaba seriamente penado. Es así que los niños que, de manera inocente, se preguntaban sobre el estado de esclavitud de los padres eran reprimidos, esto se articula con los usos del olvido que hace la política, y la trama de la memoria que se teje acerca de qué recordar y de qué olvidar, pues sobre ello la escuela huye despavorida en  el abordaje de la diversidad. En este sentido, vivimos  la década de los 90  la participación política, era entonces la política del olvido,  mientras que en la actualidad la política de construcción de la memoria implica, la construcción de un pasado colectivo, grupal, institucional, también singular y personal, pero aparecen las ideas de  quiénes no quieren esto, con categorías de palabras cerradas, como por ejemplo: adoctrinamiento, difunden un paquete cerrado, inmodificable, incuestionable, dicen  de  los jóvenes  que son adoctrinados para ser funcionales a cierto “régimen político”, cuando toda persona es un sujeto político, ocurre claro,  que la política, toda acción política implica cuestionar la cultura escolar vigente, abrirla, buscarla, transformarla.

Estos paquetes son transmitidas por los propios docentes quienes ejercen cierto tipo de violencia en las palabras que a diario circulan como una verdad instituida: (Los alumnos son todos unos vagos) (tenés ahí treinta monos que no les interesa nada) ( no estudian nada) (quieren todo servido) ( están rompiendo las guindas con el celular) (el que tiene un piercing se parece un indio)( no te escucha) (no hacen silencio)(no trabajan)  (no quieren hacer nada)(no, no y no) La negación al compromiso  con la tarea de educadores. En una investigación de la provincia de San Luis, titulada “Pensar las violencias. La mirada del docente” se señala que “ Podemos decir que el docente cumple un papel importante en generar herramientas aptas para el desempeño del educando en la sociedad (Moreno; 1986), cuando su desempeño se ve agotado para los entrevistados, hay docentes que al sobrellevar situaciones de violencia (por ejemplo peleas entre los alumnos) prefieren no hacer nada al respecto; “en las escuelas donde hay chicos peleándose muchos docentes optan por seguir de largo, siguen se van al auto y se van, no intervienen como adulto, no intervienen como educadores” (E-1), “cada uno hace lo que puede en la escuela para trabajar, y generalmente muchos se toman licencias para evadir ese tipo de conflicto de violencia” (E-1). Además los entrevistados ven que el docente puede llegar a ser violento con “los rótulos”, “descalificaciones” o inclusive el propio discurso que trasmite; “muchas veces la descalificación y la rotulación aparece por los docentes” (E-5), “a veces no nos damos cuenta y lo hacemos, muchas veces nuestros discursos como educadores también son perversos, porque para sostener una cierta situación acudimos a la discriminación o acudimos a ejemplos” (E-1), “las palabras no son ni buenas ni malas,  pero hay palabas que deben ser dado que el contexto formal y hay palabras que buscan provocar en el otro una reacción de lastimar” (E-3), “pero el alumno ya está tenso, ya vienen a la defensiva de que vos le digas, vos sos un adolescente, los adolescentes son esto, son aquello, vienen con eso; entonces ellos ya saben que uno ya tiene un rótulo para ellos” (E-1); pero otros entrevistados piensan que los docentes no tienen la responsabilidad ni la posibilidad de resolver las dificultades de los alumnos; “el docente no puede solucionar todos los problemas  de los alumnos, entonces su tarea es enseñar y no tienen la bola de cristal, ni la bolsa llena de plata” (E-3)”.

Para terminar, cerraré con un  parlamento de Henry Barthes, personaje principal de la película: “Detachment”: “ Entonces cuando leemos, nos damos cuenta de que la casa de los Usher no es un solo un viejo y decrépito castillo que necesita arreglos, es también un estado del ser… Durante todo un día de otoño, triste, oscuro, silencioso, cuando las nubes se cernían bajas y pesadas en el cielo, crucé solo, a caballo, una región singularmente lúgubre del país; y, al fin, al acercarse las sombras de la noche, me encontré a la vista de la melancólica Casa Usher…Miré el escenario que tenía delante -la casa y el sencillo paisaje del dominio, las paredes desnudas, las ventanas como ojos vacíos, los ralos y siniestros juncos, y los escasos troncos de árboles agostados- con una fuerte depresión de ánimo únicamente comparable, como sensación terrena, al despertar del fumador de opio, la amarga caída en la existencia cotidiana, el horrible descorrerse del velo. Era una frialdad, un abatimiento, un malestar del corazón… “Fracasando,  estamos fracasando, en el sentido que hemos defraudado a todos, incluidos nosotros mismos”. La escuela  fracasó.

martes, 18 de diciembre de 2012

Mi primer libro

De mi infancia no guardo muchos registros (denota algunos traumas, jajaj y la elección de ser un profesor de lengua no viene de los traumas de esa infancia, No, esos eran traumas que valían la pena!, jajaj ni idea por qué elegí serlo, jaj)  de ellos,  justamente me viene el  recuerdo del día que tuve mi primer libro, uno propio que se constituyera en mi pertenencia. Lo recuerdo como si fuera hoy, diría Borges,  lo que no estoy seguro es de la edad que tenía pero no pasaban de mis diez años, en esos años se estilaba en la ciudad hacer  cada tanto festivales organizados por el municipio o instituciones, las de siempre la iglesia, clubes, etc  pero este festival lo llevó adelante la municipalidad, me acuerdo la fecha a conmemorar era el día del niño. Allí se sorteaban juguetes, se competía en  juegos de ajedrez, carrera de embolsados,  y cosas así,  con todos los niños asistentes. El hecho fue que durante toda la tarde jugué, reí, estaba feliz, pero no había participado en ningún juego, ya entrada la tardecita, mi mamá me anotó en uno… el juego era una estupidez, dos participantes enfrentados,  muy cerca, se los sentaba en una silla para cada uno y se nos  vendaban  los ojos, asimismo se le daba una cuchara de dulce de leche a cada uno. Lo que había que hacer era abrir grande la boca y  que embocar esa dicha cuchara el boca del otro quien lo hacía primero ganaba. Bueno pasó el primer chiquilín que fue la víctima de mi rapidez, luego otro y por último la gran final, costosa final, me rozaba la cuchara de mi contrincante en el cachete, la nariz y hasta mi remera. Él estaba decido a ganarme  y en cuanto a mi efectividad nula, ni la cara le embocaba. en ese momento no me sentía ganador, pues  con recibir tantos ataques, quién puede.Lo esperé, una vez y otra hasta que  sentí que él tira un cucharazo  al boleo, sin más ni más estiré mi brazo hacia mi costado con decisión con una  implacable puntería le clavé la cuchara en la garganta. Me consagré el campeón de esa disciplina, y mi medalla de oro, no era un paquete ostentoso, más bien diminuto cosa que no me simpatizaba mucho, no lo abrí hasta llegar a casa, me bastó los halagos de mi mamá en el camino para contener la curiosidad de saber de qué trataba el premio. Muy bien llegamos a casa mi mamá se lo contó a mi hermanas, a mi papá en la cena, así que mi viejo pidió ver el regalo, con lo que abrí el paquete, y zás me encontré ahí con un libro chiquitito, otro libro de los tantos que había en casa, para qué otro más me decía asimismo si el único que lee es papá, se titulaba El Profeta de Gibran Jalil Gibran, libro que nunca leí,  el mismo libro que tengo ahora, en mis manos pero que tampoco  hoy me motiva a leerlo.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Sirve para algo la Literatura?

viernes, 9 de noviembre de 2012

Liberar a la gramática del lenguaje- Heidegger

Estamos muy lejos de pensar la esencia del actuar de modo suficientemente decisivo. Sólo se conoce el actuar como la producción de un efecto, cuya realidad se estima en función de su utilidad. Pero la esencia del actuar es el llevar a cabo. Llevar a cabo significa desplegar algo en la plenitud de su esencia, guiar hacia ella, producere. Por eso, en realidad sólo se puede llevar a cabo lo que ya es. Ahora bien, lo que ante todo «es» es el ser. El pensar lleva a cabo la relación del ser con la esencia del hombre. No hace ni produce esta relación. El pensar se limita a ofrecérsela al ser como aquello que a él mismo le ha sido dado por el ser. Este ofrecer consiste en que en el pensar el ser llega al lenguaje. El lenguaje es la casa del ser. En su morada habita el hombre. Los pensadores y poetas son los guardianes de esa morada. Su guarda consiste en llevar a cabo la manifestación del ser, en la medida en que, mediante su decir, ellos la llevan al lenguaje y allí la custodian. El pensar no se convierte en acción porque salga de él un efecto o porque pueda ser utilizado. El pensar sólo actúa en la medida en que piensa. Este actuar es, seguramente, el más simple, pero también el más elevado, porque atañe a la relación del ser con el hombre. Pero todo obrar reside en el ser y se orienta a lo ente. Por contra, el pensar se deja reclamar por el ser para decir la verdad del ser. El pensar lleva a cabo ese dejar. Pensar es: l'engagement par l'Étre pour l'Étre. No sé si lingüísticamente es posible decir esas dos cosas («par» y «pour») en una sola, concretamente de la manera siguiente: penser, c'est l'engagement de l'Étre. Aquí, la forma del genitivo, «de l'...» pretende expresar que el genitivo es al mismo tiempo subjetivo y objetivo. Efectivamente, «sujeto» y «objeto» son títulos inadecuados de la metafísica, la cual se adueñó desde tiempos muy tempranos de la interpretación del lenguaje bajo la forma de la «lógica» y la «gramática» occidentales. Lo que se esconde en tal suceso es algo que hoy sólo podemos adivinar. Liberar al lenguaje de la gramática para ganar un orden esencial más originario es algo reservado al pensar y poetizar. El pensar no es sólo l’engagement dans l'action para y mediante lo ente, en el sentido de lo real de la situación presente. El pensar es l'engagement mediante y para la verdad del ser. Su historia nunca es ya pasado, sino que está siempre por venir. La historia del ser sostiene y determina toda condition et situation humaine. Para que aprendamos a experimentar puramente la citada esencia del pensar, lo que equivale a llevarla a cabo, nos tenemos que liberar de la interpretación técnica del pensar.